enero 15, 2026

Salario 2026: por qué los sectores 24/7 piden una “regla técnica”

Gremios piden balance entre ingreso real y sostenibilidad.

El debate del salario mínimo 2026 llega con números claros y tensiones de fondo. Por un lado, la inflación anual (5,51%) y la productividad (0,91%) alimentan la tesis de un ajuste cercano al 6%. Por el otro, sectores 24/7, como estaciones de servicio, aseguran que, con márgenes regulados, absorber alzas mayores impactaría empleo y cobertura. 

El corazón del reclamo es técnico: si precios y márgenes están fijados por regulación, la elasticidad para trasladar costos es mínima. En un negocio intensivo en mano de obra, con recargos nocturnos y dominicales permanentes, la aritmética del costo laboral pesa más que en sectores con libertad de precios. 

Los gremios COMCE y Fendipetróleo agrupan 6.400 estaciones y más de 50.000 empleos. Su vocero, David Jiménez Mejía, resume la posición: “Trabajo digno sí, pero con criterios de inflación y productividad”. La solicitud incluye revisar márgenes en regiones apartadas, donde una estación puede ser empleador clave. 

En paralelo, el mercado laboral muestra una cara favorable: desempleo de 8,2% en octubre. Esa mejoría impulsa posturas que ven espacio para un ajuste más alto, aunque analistas advierten que los salarios reales todavía recuperan terreno tras el choque inflacionario. 

La experiencia internacional ofrece pistas. Países que reconocen servicios esenciales continuos han optado por compensaciones específicas o por exenciones temporales ligadas a productividad y formalización, antes que por un trato uniforme que puede castigar a quien no controla precio ni margen.

La regla simple (inflación + productividad) gana tracción, cerca de 6% y ordena expectativas. Sin embargo, propuestas políticas han planteado cifras de doble dígito, lo que ampliaría la brecha entre capacidad de pago y meta social de recomponer ingresos. 

Para los 24/7, el riesgo no es abstracto: cierres, reducción de turnos y pérdida de empleos formales. Para usuarios, la consecuencia sería menos horarios o menor cobertura en ciudades intermedias y zonas rurales, afectando logística y movilidad cotidiana. 

Un camino intermedio sería atar parte del ajuste a productividad comprobable y apoyar, con instrumentos de política, a sectores con operación crítica y margen regulado, mientras se refuerza inspección para garantizar cumplimiento laboral y no precarizar el empleo.

Sindicatos piden que, tras la inflación de los últimos años, el aumento recupere poder adquisitivo; empresas 24/7 replican que la sostenibilidad define si ese empleo existe o no. El Gobierno ha prometido un acuerdo “responsable”, antes del 30 de diciembre. 

En los próximos días, el pulso será técnico y político. La cifra final deberá cerrar la cuenta de hogares y empresas. La mesa tendrá que responder a una pregunta simple: ¿cómo subir salarios sin apagar sectores que nunca duermen?