Sacrificios humanos y control simbólico de la élite.
Shimao, en la orilla norte de la meseta de Loes, emergió a comienzos del II milenio a. C. como una rara ciudad de piedra con recintos amurallados, barrios y trazas de planificación. Un estudio en Nature combinó ADN antiguo y registro funerario para mapear parentescos y prácticas sociales con una resolución inédita en Asia oriental.
La muestra de 169 individuos permitió modelar la evolución del linaje local y la integración de influencias externas sin ruptura genética. El cuadro resultante: una élite estable, patrilineal y ritualizada, capaz de sostener redes de intercambio de largo alcance sin absorber poblaciones masivas.
En términos urbanos, Shimao supera en extensión a otros centros de su tiempo y exhibe arquitectura monumental, como puertas con depósitos de cráneos y plataformas ceremoniales en Huangchengtai. Estas obras implican mano de obra organizada, excedentes y legitimación ideológica.
La continuidad genética enlaza Shimao con poblaciones relacionadas con Yangshao, mientras que el influjo Yumin del norte se detecta sin reemplazo poblacional. Es decir, hubo contacto recurrente, pero la matriz local se mantuvo.
El comercio explica la presencia de jade, hueso tallado y cerámica “exótica”. La falta de señal genética robusta respalda un modelo de interacción por bienes, no por migración.
Los cementerios dobles, gobernantes y élite, más entierros comunes y fosas de sacrificio, ordenados por categorías de estatus, dibujan una sociedad formalizada. La patrilinealidad dominaba, pero con margen para mujeres de alto rango, una excepción notable.
La concentración de más de 80 cráneos en la Puerta Este sugiere rituales fundacionales o de reafirmación del poder. Estudios previos asociaron esos restos a mujeres; el nuevo análisis reevalúa perfiles y parentescos y coloca el estatus como eje del sacrificio.
Comparativamente, Shimao comparte con Taosi o Liangzhu la monumentalidad y el control de recursos, pero su muralla de piedra y su “paternidad” genética local la distinguen como un polo septentrional con agenda propia.
El hallazgo de un cementerio exclusivo para nobles y talleres especializados (p. ej., agujas de hueso) refuerza una economía con oficios, tributos y símbolos de estatus.
Para el debate sobre el origen del Estado en China, el caso sugiere una vía “policéntrica”: periferias como Shimao implementaron fórmulas estatales antes o en paralelo a las llanuras centrales. (Inferencia a partir de cronologías y rasgos).
Expertos destacan que la genética añade capas finas al relato arqueológico: quiénes estaban emparentados, quiénes no, y cómo se codificaba el estatus en la muerte. La técnica, aplicada a otros sitios, podría redefinir cronologías de jerarquización.
Autoridades regionales han resaltado el valor patrimonial y turístico del conjunto, en línea con recientes anuncios y campañas de protección en Shaanxi.
Shimao demuestra que el parentesco fue tecnología política: organizó la urbe, justificó la élite y amarró el comercio a una identidad perdurable. Su ADN, ahora público, promete alimentar comparaciones en Asia y más allá.

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