marzo 2, 2026

Pagos digitales sin retención: quién gana y qué riesgos quedan para el mercado

Bre-B y QR toman impulso en micronegocios.

*Imágen de referencia

La decisión gubernamental de descartar la retención del 1,5 % a billeteras digitales y fijar 0% a tarjetas reordena incentivos en el mercado de pagos. En el corto plazo, los comercios ven mejoras de liquidez y una experiencia más predecible, mientras bancos, adquirentes y fintech compiten por volumen y fidelidad.

Para el retail y el canal tradicional, la eliminación de retenciones reduce la brecha entre vender en efectivo y aceptar pagos trazables. Con costos tributarios neutralizados, la decisión pone el foco en comisiones privadas, tiempos de abono y servicios de valor como conciliación, enlaces de pago y crédito de capital de trabajo.

El ecosistema Bre-B —pagos inmediatos— gana un empujón clave. La ausencia de retención simplifica su narrativa de bajo costo y liquidez rápida, aspecto crítico para micronegocios y venta por redes sociales. A mayor adopción, crecen las economías de escala y la presión competitiva sobre modelos tradicionales.

Para las fintech, el 0 % abre espacio a paquetes que combinen cobro, facturación, catálogo digital y analítica. La guerra ya no es por quién absorbe la retención, sino por quién entrega mejor experiencia y servicios alrededor del pago.

Desde la óptica macro, la medida busca migrar transacciones hacia medios trazables, con beneficios en formalización y potencial de recaudo a mediano plazo. La renuncia a un anticipo inmediato se compensa con más base y datos para política pública antifraude.

Quedan desafíos: seguridad y gestión de riesgo para prevenir fraude en tiempo real; interoperabilidad entre billeteras, bancos y QR; y capilaridad en regiones donde el efectivo domina por hábitos o conectividad. La confianza del usuario se gana con disponibilidad, soporte y resolución de disputas.

En precios, la competencia tenderá a reflejarse en comisiones de adquirencia, arriendos de POS y paquetes de servicios. Comercios con mayor ticket o volumen pueden negociar mejores condiciones, mientras los pequeños buscan soluciones todo en uno con costos transparentes.

Para el consumidor, la homogeneidad del 0 % evita señales contradictorias y mejora la aceptación en comercios. La experiencia “paga como quieras” —tarjeta, QR o transferencia— se acerca a un estándar universal, con beneficios en conveniencia y seguridad percibida.

En síntesis, el giro regulatorio redistribuye cartas a favor del pago digital. Ganarán quienes aceleren servicios, reduzcan fricciones y mantengan confianza. La agenda pendiente: interoperabilidad total, educación financiera y ciberseguridad robusta.

Gremios y voceros del sector saludaron el alivio operacional y una cancha más clara para invertir en adquirencia y nuevas funcionalidades. Comercios esperan mayor conversión en canales digitales y menos devoluciones por fricciones tributarias.Expertos fiscales remarcan que la trazabilidad aporta a la lucha contra la evasión. Señalan que el éxito dependerá de ampliar la bancarización, llevar infraestructura a zonas rurales y robustecer controles antifraude.