marzo 4, 2026

Intención vs. posibilidad: Cepeda lidera, derecha acelera maquinaria

La derecha ordena su consulta; el centro busca coalición viable.

La medición del CNC dejó una lección central: la contienda de 2026 se estructura en tres carriles asimétricos. La izquierda, con Iván Cepeda, retiene la primera posición tanto en intención (20,9 %) como en percepción de victoria (22,7 %). La derecha, con Abelardo de la Espriella, concentra expectativa de gobierno en su orilla (27,4 % de “chances”), pero con competencia interna. El centro, en cabeza de Sergio Fajardo, no alcanza aún el doble dígito, aunque lidera su consulta natural.

El “efecto aval” consolida a los jefes de orilla como atajos de confianza en un electorado polarizado: 45,1 % votaría por el candidato que apoye Álvaro Uribe y 35,5 % por el respaldado por Gustavo Petro. Esta gravitación reduce el margen para figuras outsiders y convierte las coaliciones en condición de supervivencia, sobre todo en el centro, donde la fragmentación permanece.

En el tablero de la derecha, el liderazgo de De la Espriella convive con nombres de trayectoria como Germán Vargas Lleras (13,7 %). Una consulta competitiva con Miguel Uribe Londoño y el uribismo orgánico podría definir narrativa y plataforma de seguridad y orden público, temas que el estudio sugiere como prioritarios entre votantes de esa franja.

En el centro, Fajardo 18,2 % en consulta superaría a Claudia López (13,7 %) y Juan Manuel Galán (11,9 %), pero la dispersión entre otras figuras —Oviedo, Luna, Gaviria— erosiona su avance. La pregunta es si ese espacio logrará una síntesis programática en empleo, educación y gestión urbana que conecte con indecisos y jóvenes.

Para la izquierda, Cepeda capitaliza la marca de gobierno y la idea de continuidad con ajustes: redistribución, implementación del Acuerdo de Paz y defensa social. No obstante, enfrenta el desafío de discurso económico y seguridad, flancos donde la oposición buscará contrastes nítidos.

La ficha técnica del CNC —2.140 encuestas presenciales, 57 municipios, 6–14 de noviembre— es consistente con ejercicios previos y retrata un país donde 42,1 % no se ubica ideológicamente o no responde. Ese “no alineado” es el botín: mujeres urbanas, voto joven y regiones cafeteras y caribeñas medianas muestran mayor volatilidad.

Dos variables pueden reordenar la carrera: i) desempeño macro en el primer trimestre (inflación, empleo, dólar) y ii) seguridad en corredores críticos. Si alguno de los carriles logra apropiarse de una mejoría tangible, podría convertir ventaja en bola de nieve.

Con una abstención estimada por encima del 40 %, la movilización será tan importante como la persuasión. La disciplina de base del Pacto Histórico, la maquinaria territorial de la derecha y el voto de opinión del centro harán la diferencia en una primera vuelta cerrada.

Campañas y partidos activaron relojes internos: en la derecha hay presión para formalizar reglas de consulta; en el centro se mueven puentes entre tecnócratas y fuerzas verdes-liberales; en la izquierda se profundiza la idea de un frente amplio para retener gobierno.

Expertos en opinión señalan que el “aval de líder” funciona como heurístico de confianza cuando el ruido informativo es alto. El riesgo: que la conversación pública se reduzca a identidades y no a políticas. El desafío: traducir la marca en soluciones concretas.