marzo 1, 2026

 Inteligencia bajo fuego: razones, riesgos y alcances de la suspensión a Huertas y Mejía

Cómo afectaría al COPER y a la DNI la salida temporal de dos fichas clave.

La suspensión provisional al general Juan Miguel Huertas y a Wilmar Mejía se apoya en un estándar jurídico conocido: evitar interferencia y reiteración mientras se preserva la prueba. La Procuraduría invocó tres razones —protección de la investigación, integridad probatoria y prevención— y fijó tres meses prorrogables como ventana crítica para verificar hechos y responsabilidades. 

El expediente estalla tras el hallazgo, en 2024, de archivos a la estructura de ‘Calarcá’: chats, correos, audios y listados que, según publicaciones, comprometieron a funcionarios con filtraciones de movimientos de tropas y operaciones en Antioquia y Catatumbo. La novedad es que hoy el foco no es la veracidad periodística, sino si existe material robusto para un reproche disciplinario y penal. 

En el frente operativo, la salida temporal de Huertas golpea al Comando de Personal (COPER), bisagra de traslados, nombramientos y retiros; una oficina que, por diseño, concentra poder interno y capacidad de incidencia en la moral de la tropa. La DHS de la inteligencia estatal, la DNI, también deberá encargar funciones de Mejía para blindar procesos. 

Desde la Casa de Nariño, el Presidente ordenó pericias forenses sobre los chats revelados, paso indispensable para que cualquier decisión futura —incluso cambios en la cúpula— tenga sustento técnico. Es una señal de que el caso se decantará tanto en laboratorios digitales como en despachos disciplinarios. 

Si se prueba que hubo infiltración de alto nivel, la seguridad nacional enfrentaría un doble impacto: exposición de fuentes/métodos y erosión de confianza con fuerzas aliadas. Por eso, además del fuero interno, habrá que vigilar cooperaciones y protocolos de intercambio de información. 

Huertas, reintegrado en 2025, llegó a una silla neurálgica; Mejía, con ascenso vertiginoso, acumuló poder decisorio en la DNI y simultaneó representación en la Universidad de Antioquia, cargo del que anunció renuncia. Ambos rechazan los señalamientos y hablan de montaje. 

Qué mirar en los próximos 90 días. (1) Resultados de peritajes sobre autenticidad de chats; (2) avance de contrapruebas y descargos; (3) eventuales compulsas a la Fiscalía; (4) ajustes en manuales de contrainteligencia y seguridad de la información.

La medida fue celebrada por quienes piden “paredes de vidrio” en inteligencia, y cuestionada por otros como un juicio mediático prematuro. A la par, universidades y organizaciones civiles exigen explicaciones por la doble militancia institucional de Mejía. 

En suma, la suspensión no es un fin, sino un punto de control: habilita a la Procuraduría a indagar sin presiones mientras se cierra el cerco probatorio. El desenlace dependerá de la evidencia técnica y de si el Estado logra cerrar brechas que permitieron la presunta infiltración.