marzo 2, 2026

Educación flexible y segundas oportunidades: la lección del mejor ICFES

La estrategia distrital que hace posible volver a estudiar

El caso de Jonathan Julián Vergara es más que una historia de superación personal: es evidencia del alcance de una política pública. Tras más de seis años en la calle, se inscribió a la estrategia CIPREIA —Círculos Preparatorios Integrales de Aprendizaje— y consiguió el mejor ICFES de su cohorte en Bogotá.

CIPREIA nació para cerrar brechas: permite cursar por ciclos, recuperar competencias básicas y certificar el bachillerato, con apoyo psicosocial. Desde 2016, la ciudad ha consolidado graduaciones y certificaciones, además de refuerzos en matemáticas, lenguaje, ciencias naturales y sociales.

El enfoque combina flexibilidad horaria, evaluación continua y acompañamiento docente. En la práctica, supone reconocer que las trayectorias educativas de quienes han vivido en la calle son discontinuas y que requieren puentes reales hacia la permanencia. Allí radica el valor del modelo.

En cifras recientes divulgadas por el Distrito, más de 500 habitantes y exhabitantes de calle han retomado clases y cientos han culminado sus estudios a través de CIPREIA. A la vez, ceremonias de grado colectivas han permitido visibilizar una ruta de inclusión que articula aula, autocuidado y familia.

El “caso Jonathan” ilumina tres factores críticos: la decisión personal, el soporte institucional y la mediación pedagógica. La primera abrió la puerta, la segunda sostuvo la ruta y la tercera transformó aprendizaje en resultado. La combinación explica el salto del aula a la excelencia en el ICFES.

En contraste, analistas alertan que el éxito en Saber 11 debe traducirse en acceso real a educación técnica o universitaria. Sin becas, asesoría para admisión y apoyos de sostenimiento, el riesgo de deserción persiste. Ese es el siguiente eslabón de las políticas de segunda oportunidad.

Internacionalmente, los programas de educación flexible para población en alta vulnerabilidad priorizan itinerarios modulables, reconocimiento de saberes y mentoría intensiva. Bogotá ha incorporado estos elementos en CIPREIA y su escalamiento podría ampliar el impacto.

Además del logro académico, el proceso permitió reparar vínculos familiares y construir un proyecto de vida. Jonathan planea estudiar ecología y ambiente, áreas en las que desea aportar desde el reciclaje y la sostenibilidad, mientras concreta apoyos para su formación.

De cara a la ceremonia del 20 de noviembre, instituciones y docentes que acompañaron su ruta destacan la constancia del estudiante y la metodología empleada. La historia también amplifica un mensaje: la calle no define el futuro cuando existen rutas de retorno al sistema educativo.

La Secretaría de Integración Social y medios nacionales resaltaron el resultado como un hito de la estrategia. La conversación pública se enfocó en fortalecer la continuidad educativa postbachillerato y en mantener el financiamiento de modelos flexibles con enfoque diferencial.

A corto plazo, el reto será consolidar alianzas con universidades, programas de becas y entidades de empleo para sostener la transición de graduados de CIPREIA.

La apuesta de Bogotá por la educación flexible muestra resultados medibles y replicables.