marzo 2, 2026

El 7,7% que celebra Bogotá: factores y riesgos de la mejora laboral

Autobuses del TransMilenio en la Avenida Caracas, Bogotá

La capital enlaza cuatro trimestres de descensos.

El descenso al 7,7% no es un sobresalto: responde a cuatro trimestres consecutivos con la desocupación cediendo. El ciclo de servicios, alojamiento, gastronomía, actividades profesionales, empujó la contratación, con apoyo de políticas locales de empleo.

La caída de 1,6 pp frente a 2024 y el recorte de 71.700 desempleados conviven con una reducción de la informalidad a 34,8%. El doble movimiento sugiere que parte de los nuevos puestos son formales y que la transición desde la informalidad avanza.

En el contexto nacional, octubre marcó 8,2% de desempleo total país, por lo que la capital se mantiene por debajo del promedio y como ancla de la recuperación urbana. La escala de su mercado y la especialización en servicios ayudan.

Entre los factores locales: ferias de empleo, incentivos a la contratación juvenil y femenina, y articulación con SENA y agencias de colocación. La conectividad y la densidad empresarial facilitan ajustes rápidos de demanda.

Riesgos: la productividad sigue rezagada en microempresas; la construcción aún no recupera su dinamismo histórico; y la seguridad incide en expectativas de inversión en comercio y turismo.

La calidad del empleo será el termómetro de 2026: estabilidad contractual, cotización a seguridad social y salarios reales frente a la inflación. Esa es la frontera entre “más empleo” y “mejor empleo”.

Comparativos con otras ciudades muestran a Bogotá con mejor relación entre caída del desempleo y descenso de informalidad, algo no siempre simultáneo.

La economía del cuidado y los servicios administrativos ganaron terreno como absorberores de mano de obra, aunque con retos de rotación y salarios.

Reacciones y consecuencias

Centrales gremiales consideran que el dato abre espacio para inversión en 2026, si se mantiene la estabilidad normativa. ONG laborales piden profundizar medidas de conciliación para reducir la brecha de género.

La academia propone un observatorio de calidad del empleo que cruce contratación, informalidad y productividad por localidades para focalizar políticas.

El 7,7% es un avance estructural si se consolida con productividad y formalidad. Sin esto, el impulso puede diluirse.