El Gobierno cita un umbral de ingreso digno; gremios exigen evidencia.
La irrupción de $3.000.000 como referencia para el salario mínimo 2026 proviene de un ejercicio de la OIT sobre ingreso digno: un nivel teórico para que una familia de cuatro cubra necesidades esenciales. El ministro Antonio Sanguino lo difundió como punto de contexto, no como propuesta de incremento.
El marco colombiano mantiene anclajes: inflación pasada, productividad y PIB. El Convenio 131 agrega una guía: combinar necesidades de los trabajadores con consideraciones económicas. De allí surge la tensión entre objetivos sociales y restricciones macro.
Claves del cálculo “digno”
La OIT utiliza canastas de consumo, tamaño del hogar y precios. El resultado, aprox. $3 millones, ayuda a comparar la brecha respecto del salario vigente ($1.423.500 + $200.000 de transporte para 2025). No pretende sustituir las fórmulas legales locales.
Productividad e inflación
Con una inflación que converge y una productividad moderada, el dilema es cuánto espacio queda para un aumento real sin afectar empleo e informalidad. El Banco de la República advierte sobre traspasos a precios si el ajuste excede la capacidad productiva.
Escenarios de cierre
Si hay acuerdo antes del 15 de diciembre, el incremento saldrá por concertación. De lo contrario, el Gobierno puede decretarlo tras agotar instancias. En 2025 ya ocurrió así, con un alza por decreto del 9,54%.
Expectativas y señales
La mención de $3 millones eleva expectativas y sirve de señal política sobre la prioridad del ingreso laboral. Para los gremios, el riesgo es que se pierda el anclaje técnico. Para los sindicatos, la referencia presiona hacia la recuperación del poder adquisitivo.
Comparación regional
Los países de la región combinan reglas de indexación y metas de salario decente. Colombia se alinea a un enfoque mixto, donde el dato OIT funciona como brújula de mediano plazo, no como fórmula de indexación automática.
La ruta de datos
El DANE y Hacienda presentarán insumos: inflación de noviembre, productividad anual y cuadro macro. La OIT aporta criterios; la mesa, validación local. El resultado depende de negociación y sustento estadístico.
Riesgos de segunda ronda
Un aumento muy por encima de los fundamentales puede alimentar reajustes en contratos y presionar precios. Uno demasiado bajo erosiona el ingreso real. El balance será la señal para 2026.
Reacciones y consecuencias
Aliadas pidieron “reglas claras” y evidencia técnica para evitar decisiones unilaterales. Los sindicatos celebran que se discuta salario vital, mientras piden la recuperación del poder de compra.
El Gobierno buscará un acuerdo que sume legitimidad y minimize costos de implementación. El mercado laboral y la informalidad serán el termómetro.
La cifra de $3 millones es una meta social que dialoga con restricciones macro. El desenlace exigirá un equilibrio fino entre dignidad salarial y estabilidad.

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