marzo 2, 2026

Tensión en el Caribe: triple homicidio en Ciénaga y el pulso por el control


El ataque reproduce patrones de sicariato en zonas con presencia de grupos armados

El triple homicidio en el Disco Bar Café Paraíso de Ciénaga, que dejó tres muertos y un herido, expone una secuencia conocida: hombres en moto, disparos dirigidos a una mesa y un mensaje intimidante con referencias a grupos ilegales. Dos víctimas fueron identificadas: Antonio José Peláez Álvarez (43) y Luis Alberto Gutiérrez Cantillo (28). El herido es Joaquín Segundo Cueto Mejía (42). 

La Policía Metropolitana de Santa Marta activó equipos de la Sijín e inteligencia para inspección técnica, acopio de evidencias y análisis de cámaras. La hipótesis central apunta a una disputa criminal en un corredor estratégico: la zona comercial contigua a la Troncal del Caribe. 

Los agresores habrían llegado en motocicletas a las 8:50 p. m.; uno quedó en la entrada mientras dos ingresaron y dispararon. La escena, según informes iniciales, muestra planificación y control del acceso, indicios de logística previa. 

El mensaje hallado junto a los cuerpos con la frase “Cero Golfo” sugiere un intento de marcar territorio o de enviar una señal pública en el marco de las disputas entre estructuras como las ACS (“Pachenca”) y el Clan del Golfo. Estos rótulos no siempre confirman la autoría, pero sí integran el contexto de riesgo. 

Una variable crítica es el corredor vial: la Troncal del Caribe conecta Ciénaga con Santa Marta y Barranquilla, con flujos que facilitan entradas y salidas rápidas. Para los investigadores, rutas y cámaras en vías secundarias pueden ser determinantes para reconstruir trayectos. 

El perfil de las víctimas y sus últimas horas serán determinantes para establecer si hubo citas previas, extorsiones, deudas o amenazas. La mesa compartida por los tres fallecidos, visible en registros difundidos, apunta a un ataque dirigido y no al azar. 

En el plano institucional, la Policía refuerza cuadrantes y puntos críticos. La coordinación interinstitucional con la Fiscalía debe enfocar trazabilidad de armas, georreferenciación de casquillos y lectura de patrones de sicariato urbano en el Magdalena. 

Comparativamente, masacres recientes en el Caribe han combinado sicariato en espacio semipúblico, motocicletas y mensajes escritos. La respuesta efectiva en otros municipios ha incluido controles de motocicletas en horarios sensibles y anillos de reacción rápida. (Inferencia basada en patrones regionales de seguridad; ver contexto de acciones policiales en Santa Marta). 

Para el comercio nocturno local, episodios como éste reducen el aforo y horarios, agravan la percepción de inseguridad y desplazan consumo hacia zonas residenciales. El costo reputacional para un municipio turístico exige acciones tempranas. 

En el corto plazo, el testimonio del sobreviviente podría ofrecer cronología de los disparos, ubicación de los tiradores y reconocimiento de acentos o códigos. También será clave revisar antecedentes de hechos violentos en el barrio La Victoria. 

Autoridades locales y departamentales coordinarán con la Policía planes de choque y patrullajes focales. Comerciantes piden medidas para salvaguardar la actividad nocturna sin afectar la movilidad en la Troncal del Caribe. 

Especialistas recomiendan inteligencia financiera y control territorial: mapas de calor del delito, lectura de cámaras, y operativos sobre corredores de ingreso/escape. Sin estas capas, advierten, la probabilidad de repetición se mantiene alta. 

La masacre en Café Paraíso sintetiza la presión que viven municipios estratégicos del Caribe: corredores viales, comercio activo y disputas ilegales. La investigación continúa y se esperan avances con análisis de video y balística.