marzo 4, 2026

Rechazo en redes por video de vigilante de TransMilenio que agrede verbalmente a pasajera

La escena dura menos de un minuto, pero fue suficiente para encender el debate sobre el trato al usuario en el sistema de transporte de Bogotá. En un video divulgado en redes, un vigilante de TransMilenio responde con insultos y groserías a una mujer que, según relata, le pidió orientación sobre una ruta. La afectada grabó el intercambio y lo compartió; en pocas horas, el clip acumuló miles de reproducciones y comentarios.

El hecho, difundido por Semana, se habría producido en horas pico dentro de una estación del sistema. En las imágenes se observa a la pasajera reclamando por la forma en que fue atendida y al vigilante alzando la voz con expresiones vulgares. La discusión escaló hasta que otros usuarios intervinieron para pedir calma.

La empresa TransMilenio S. A. suele tercerizar los servicios de vigilancia con firmas especializadas; sobre estos contratos recaen los protocolos de servicio y las rutas de atención al usuario. Tras episodios similares, la compañía ha recordado que todo colaborador —propio o de un contratista— debe cumplir estándares de trato respetuoso y que los usuarios tienen canales para denunciar.

El caso reabre la discusión sobre la tensión cotidiana en estaciones: alta demanda, congestión, consultas constantes y personal sometido a presión. Organizaciones de usuarios insisten en que el estrés del sistema no puede justificar faltas de respeto.

En paralelo, expertos en seguridad urbana recuerdan que los vigilantes cumplen un rol de control de acceso y prevención; su contacto con el usuario es permanente y requiere formación en resolución de conflictos, lenguaje no violento y atención diferencial.

Episodios recientes —agresiones a vigilantes y casos de evasión— han elevado la sensibilidad. En respuesta, autoridades distritales han reforzado operativos con Policía y gestores de convivencia para reducir colados y riesgos de violencia en estaciones.

La conversación pública llamó la atención sobre la necesidad de señalética clara y mapas de rutas a la vista para evitar que las consultas terminen en discusiones. Además, se pidió campañas pedagógicas para ambas partes: servidores y usuarios.

En el ámbito contractual, firmas de vigilancia suelen incluir cláusulas de debido trato y sanciones disciplinarias ante insultos o maltrato. El episodio podría activar investigaciones internas y, de comprobarse la falta, medidas que van desde amonestación hasta terminación del vínculo.

Reacciones y consecuencias

En redes, los mensajes de rechazo dominaron la conversación y se multiplicaron los pedidos de suspensión del vigilante y capacitación reforzada. Usuarios reclamaron más puntos de información dentro de estaciones para consultas de rutas sin depender del personal de seguridad.

Desde el sector público, se invita a denunciar con fecha, lugar y, de ser posible, número de puesto del vigilante. Las autoridades locales recuerdan que el sistema cuenta con cámaras y que el material puede respaldar eventuales procesos.

Cierre

Lo ocurrido expone una grieta conocida: el estrés del sistema no puede traducirse en maltrato. El reto es equilibrar seguridad, servicio y pedagogía para que cada interacción sume confianza.